11 marzo 2007

Manda huevos con el vandalismo.

Voy a escribir este artículo en relación al vandalismo juvenil. Y más concretamente sobre algo que ha sucedido hoy en la ciudad en la que vivo. Nos encontramos en un autobús en el que viajan familiares míos muy directos. Un autobús urbano. Por culpa de unos desgraciados, por culpa de unos que se dedican a destrozar lo ajeno para divertirse y a putear a los demás, casi les vuelan la cabeza.

¿Por qué? Tras subirse en el autobús, y arrancar éste, una piedra entra misteriosamente a través del cristal causando destrozos, pánico entre los pasajeros, y eso, que casi las agreda en la cabeza. Y salen corriendo. Allí se queda el conductor con su autobús destrozado, con la policía y ésta acusando a mis familiares de conocer a esos desgraciados.

Manda cojones, que por culpa de unos que buscan el mal ajeno para divertirse, que buscan destrozar y hacer daño, acusen de algo así a mis famliares, y encima les quieran echar la culpa a ellos. ¿La policía no tiene nada mejor que hacer?

Esta es la sociedad que tenemos, con vándalos que se dedican a esa serie de cosas, y encima que la policía ni los busque, que acuse al primero que se encuentra.